22.5.14

La que has liao, pollito


Creo que nunca una frase podría haberle ido tan bien a un post, en honor a esa ya famosa niña y a su ya famosa frase "la que has liao, pollito... Cagoenlamare..." ¡He vuelto! Creo que de momento no es para quedarme de forma definitiva, pero sí para ir asomando poco a poco la patita y para que, todas aquellas personas que me habéis preguntado por mi ausencia, podáis tener una respuesta :-)

La vida es complicada y a veces te encuentras hecha un lío, sin saber muy bien qué hacer (podríamos decir que algo así me ha pasado a mí). Hace ya unas semanas que me vida cambió, más bien que empezó a cambiar, aquel 11 de enero será difícil de olvidar, esas dos rayitas rosas cambiaron mi vida, nuestra vida... una mudanza se unió a nuestros cambios, y cuando por fin pude sentarme en el sofá a pensar y ver lo que había a mi alrededor... me paré.

Hacía ya tiempo que había leído en varios blogs que, chicas con esas dos rayitas, habían seguido el mismo ritmo de trabajo, en su momento pensé que yo sería igual, que no descansaría hasta el último momento pero, por suerte o por desgracia no fue así, se podría decir que mis preferencias de vida cambiaron de un día para otro, que quería disfrutar de otras cosas, de otros momentos y eso supondría hacer una pausa en algunos proyectos (quizá el que más se ha visto afectado ha sido este, pero como bien digo es una pausa, una coma para poder coger aire, nunca un punto y aparte y mucho menos un punto y final).

En la distancia sigo leyendo blogs, opiniones, continúo en las redes y poniéndome al día de las últimas novedades bodiles, sigo todos los eventos relacionados con el mundo nupcial y, aunque despacito y con buena letra, seguimos con los preparativos de nuestras bodas.

Llegados a este punto, y a las 23 semanas de A, creí que era el momento de contaros el por qué de mi pausa y el por qué de este cambio de sentimientos. Al igual que las bodas siguen en mi vida, poco a poco se han ido incorporando otros elementos básicos como son los pañales, la ropa de bebé, las cunas, el maravilloso y complicado mundo de los carritos, las ecografías, las sesiones de fotos (ya me quedé sin preboda y sin post boda, pero ahora sí que sí y por NADA DEL MUNDO me quedo sin la sesión de fotos de embarazo ni sin la sesión de newborn de A, así que... en busca y captura de ideas y de sitios estoy!) que aunque mi cuerpo haya cambiado considerablemente, haya cogido algunos kilos y mis pechos se hayan convertido en... dos grandes pechos, quiero mis fotos y nada me lo impedirá!

Con la noticia dada, la familia más contenta que unas castañuelas (no quiero ni pensar cuando llegue septiembre y nazca la criatura la que se va a liar) puedo estar tranquila, seguir disfrutando de esta curva de la felicidad, preparándome para el horrible calor del verano en Madrid, para esa hinchazón de tobillos, para esos cambios que aún están por llegar, en definitiva... para todo lo que supone el último trimestre del embarazo.

Este tipo de noticias suelen ser buenas noticias pero a veces, por circunstancias de la vida que no vienen al caso, hay personas que no sabes cómo van a reaccionar. Al principio puedes esconderlo pero llega un momento en el que es más que evidente y la excusa de haberme atiborrado a tortitas... no era creíble.
Gracias personita especial por nuestra Coca-Cola del otro día, gracias por tu comprensión y por ese regalazo que me hiciste (que nos hiciste) gracias por tomártelo de esa forma tan genial (mi "miedo" era evidente y me hubiese sentido fatal si tu reacción hubiera sido otra) gracias por tu simpatía y tu alegría, en definitiva gracias por todo. Llegará un día en el que las cosas sean al revés y tendré que ser yo quien pague esa Coca-Cola.


¡La que hemos liao, pollito! Cagoenlamare...

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1 comentario:

  1. Aveces tenemos la gran suerte de contar con personas en nuestra vida que solo nos pueden transmitir sensaciones y sentimientos positivos.
    No podía ser de otra manera. Gracias.

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